| El macizo de los Tatra, Cárpatos de Polonia |
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Los Cárpatos constituyen una desconocida cordillera de Europa central que se desarrolla a lo largo de 1.500 kilómetros de longitud y se extiende desde los límites entre Polonia y Eslovaquia (donde se encuentra el macizo de los Tatra, techo de los Cárpatos en la cumbre de Gerlach a 2.655 m) hasta Ucrania y Rumanía, lugar donde se levantan los míti cos Alpes de Transilvania (punto culminante en Moldoveanu, 2.543 m). En este sistema montañoso, de marcado carácter alpino, nacen tres grandes ríos: el Vístula, que drena la gran llanura polaca hasta el mar Báltico; el Dniéster, que atraviesa Ucrania y Moldavia hasta el Mar Negro; y el Tisza, afluente del Danubio a través de la depresión húngara. Desde Varsovia (Warszawa), la sobria y gris capital polaca, o desde la hermosa ciudad de Cracovia (Krakow) deberemos viajar en bus o en ferrocarril a Zakopane, recoleta villa al Sur del país, en el corazón de los Tatra, muy cerca de la frontera con Eslovaquia. Zakopane (870 m de altitud), puerta del sugestivo Parque Nacional de los Tatra, es también un afamado centro deportivo invernal que cuenta con todos los servicios y posibilidades de alojamiento o información que precisemos en estas latitudes. Esta pequeña ciudad, toda ella construida en madera, encierra en su cuidado casco urbano una pequeña joya digna de visitar: el museo de los Tatra, recopilación imprescindible del medio físico y de la cultura y tradiciones de esta región centroeuropea a mitad de camino entre el mundo germánico y el mundo eslavo. De entre todas las actividades que realizamos a lo largo de nuestra estancia, seleccionamos en esta pequeña reseña algunos de los itinerarios que se desarrollan en los denominados Altos Tatra, macizo granítico al Sureste de Zakopane que encierra un verdadero paraíso de recortadas aristas y difíciles paredes surcadas por numerosas vías de escalada (el alpinismo goza en Polonia de una importante tradición). Los Tatry Wysokie, como aquí son denominados, constituyen una región fría y brumosa surcada de innumerables y pro fundos lagos (staw), testigos del modelado de unos glaciares pleistocenos que hoy han desaparecido debido a la limitada altitud de estas montañas. Varias carreteras, generalmente de uso restringido dentro del parque, e incluso un teleférico que se puede tomar en Kuznice (en las afueras de Zakopane y comunicado con autobús, ver mapa adjunto), nos adentran en este macizo montañoso cubierto por densas selvas de piceas que acogen a una importante población de oso pardo y urogallo. La picea, desconocida en nuestras latitudes (exceptuando ejemplares ornamentales), es una conífera de gran porte que envuelve estas montañas en un halo de misterio y oscuridad.
Para más información, mapas y bibliografía, preguntar en el Club de Montaña Pirineos por Luis Cáncer Pomar y Fernando Lampre Vitaller. |