| El camino de Santiago a su paso por Aragón |
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Antes de entrar en Aragón, el Camino de Santiago asciende las duras rampas del valle bearnés del Aspe hasta la frontera del Somport. Ruta milenaria, lleva el nombre de Vía Tolosana, al confluir en Toulouse un importante nudo de caminos procedentes de centro Europa, Francia e Italia. La capilla de la Virgen del Pilar al lado del puesto aduanero, indica el comienzo donde los peregrinos se disponen a afrontar la aventura por el tramo aragonés, siempre acompañados durante todo el trayecto por el río Aragón. Muy abrigado en un recodito, los restos del mítico Hospital de Santa Cristina, albergue de acogida más grande que hubo en España dedicado el peregrino y uno de los tres más famosos del mundo cristiano, nos da la bienvenida. Al otro lado bajando a la derecha, el poblado turístico de Candanchú, pionero de las estaciones de esquí en nuestra región, es el primer lugar habitado de nuestra ruta. Una vez dejado atrás las ruinas del que fue castillo de Candanchú, el trayecto nos deja frente al valle de Río Seta, paso de acceso a la cumbre del Aspe y a la garganta de Borau, donde se encuentra la ermita de San Adrián de Sasau o de Sasabe. Más adelante en la canal Roya, observamos un embalse de producción hidroeléctrica y un poderoso "bunker" de piedra que sirvió en tiempos no muy lejanos de puesto de vigilancia. Poco después en lo alto de un cortado, el fuerte Coll de Ladrones, junto con la torre de Fusileros y torre Espelenuca (desaparecida), fueron mandados construir por Felipe II para salvaguardar la frontera. A la vista, Canfranc Estación o Arañones, tiene el privilegio de ser el pueblo más joven de toda la ruta jacobea. A continuación, siguiendo un sendero cuajado de variedades naturales, nos dejará a la entrada de Canfranc Pueblo o Quemado. De trazado típico santiaguista y durante décadas puesto aduanero como lo atestigua su famoso puente románico, llamado de los peregrinos. Ricos prados y un paisaje cambiante con pequeños bosques y riachuelos donde semioculto hay un dolmen y próximas a la entrada del poblado, las grutas de Villanúa. La Villanova fundada por las legiones romanas, conserva en su interior un pintoresco urbanismo, encanto de su pasado medieval. Desde el puesto fronterizo situado a una altura de mil seiscientos cuarenta metros, hemos bajado a setecientos cinco. Cambios climáticos, transformación de los arroyos en ríos, variación paisajística, de la naturaleza y un largo etcétera, son circunstancias que no se dan en todo el Camino de Santiago. Verlo para comprobarlo. Continuamos la ruta por Aruej, lugar semideshabitado, conteniendo una preciosa ermita románica en franco deterioro. Marchando de nuevo, a la salida hay que ir por una pista por donde discurre un canal cubierto casi en su totalidad, cuyo final pasando unas praderas de buen pasto, nos dejará en Castiello de Jaca. Cruzando carretera y cauce del río en donde se conservan tres pilastras de un puente medieval, nos adentramos en la Garcipollera (o calle de las Cebollas), aquí solitaria se conserva la iglesia románica de Iguacel. La vía del ferrocarril y después la pista forestal, nos llevarán al puente de Torrijos y ermita de San Cristóbal, muy cercanos a la fuente de la Salud, donde estuvo ubicado en la Edad Media un hospital para leprosos. Es la entrada de Jaca, primera capital de Aragón, figurando en el pasado con los nombres de Pacca e Iacca. Gocemos de los encantos que nos ofrece esta ciudad. Catedral, Museo Diocesano, Palacio de los Congresos y un sinfín de variedades arquitectónicas y deportivas, anima la visita. Proseguiremos nuestros andares por el camino de las Canteras o Mocorones, mencionados ambos en el temprano siglo VIII, conduciéndonos de nuevo a la orilla del cauce de nuestro fiel compañero, el río, que nos va a introducir en la gran depresión pirenaica, La Canal de Berdún, después de haber dejado atrás la Jacetania. Por este valle que vamos a pasar, desde el comienzo nos vemos sorprendidos porque sus pueblos están separados de la orilla del Camino sobre promontorios cercanos, no dejar de visitarlos, por ellos no ha pasado el fenómeno del turismo, conservando sus gentes el don de la hospitalidad tradicional. El peregrino o senderista, encuentra en ellos típicas construcciones impregnadas por la personalidad que da llevar el sello jacobeo, rodeados asimismo de una vega fértil. La primera puerta, Santa Cilia de Jaca, es sin duda con Puente la Reina el máximo exponente de una floreciente era medieval, como lo demuestran sus monasterios y monumentos. La construcción del pantano de Yesa, causa la desaparición del tramo tradicional, dividiendo el Camino en dos partes que confluyen en Sangüesa. A la derecha hay que caminar por el asfalto de la carretera Jaca-Pamplona. Escogemos el de la izquierda, donde nos aguardan pistas forestales o caminos vecinales poco concurridos, complemento que a la tranquilidad del paseo se suma un sobrecogedor paisaje, en el que destaca la cadena pirenaica y los montes de Artieda. Arrés, en las faldas del monte Samitier, es el primer pueblo que se deja ver en este tramo, continuando con Martes. Pequeños silenciosos y familiares, demostrando en sus viviendas señoriales diversos estilos. Tierras de la extensa alta Zaragoza casi inéditas, destacan por el factor de saber conservar sus escasos habitantes el patrimonio artístico heredado, una prueba es la riqueza en orfebrería depositada en la iglesia parroquial de Mianos. Tesoros, restos de calzadas y testimonios arqueológicos romanos descubiertos en varios yacimientos, se convierten en todo un lujo cultural. Ciudad de realengo Artieda, fundada entre los siglos I y II, mencionada documentalmente al principio de la reconquista del Reino de Aragón, guarda estructura de plaza fuerte medieval. Pero el deleite del Camino continúa ofreciendo joya tras joya y a la salida de un bosquecillo en medio de un claro, emerge la ruinosa San Juan de Maltray, primer monasterio construido en la ruta jacobea aragonesa y antecesor de San Juan de la Peña, dando paso al abandonado centro urbano de Ruesta, que a causa de la inundación de sus mejores tierras productivas por las aguas del embalse, dejó sin futuro a los habitantes del lugar. La ermita de Santiago a la salida, da acceso a una pista forestal ascendiente durante unos cuantos kilómetros, al finalizar y en su parte final, espera Undués de Lerda en el paraje de- nominado la Val d'Onsella, último pueblo de nuestra autonomía y cercano al mojón que marca la divisoria con Navarra, indicador de que nuestro viaje ha concluido. VISITAS DE INTERÉS -Campo de excavaciones arqueológicas en el Hospital de Santa Cristina. Canfranc Estación o Arañones
Canfranc Pueblo o Quemado
Villanúa
Aruej
Castiello de Jaca
Jaca
Santa Cilia de Jaca
Puente la Reina
Arrés
Martes
Mianos
Artieda de Aragón
Ruesta
Undués de Lerda
DISTANCIAS APROXIMADAS EN EL RECORRIDO DEL CAMINO DE SANTIAGO A SU PASO POR ARAGÓN Puerto del Somport -6- Canfranc Estación -4- Canfranc Pueblo -4- Villanúa -2- Aruej -6- Castiello-de Jaca -7- Jaca -15- Santa Cilia -11- Puente la Reina -3- Arrés -4-Martes -4- Mianos -1- Artieda -3- Ruesta -6- Undués de Lerda -1- Límite mojón -7- Sangüesa. El total del trayecto de la ruta jacobea en Aragón desde el primer indicador en la aduana hispano-francesa hasta el último en el limite con la autonomía de Navarra, es de unos 94. |