| Crónica de la Expedición al McKinley (6.195) Junio'10 |
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Lorenzo nos ofrece un cumplido detalle de la expedicion, tanto de sus aspectos prácticos para el que se plantee realizarla como del desarrollo y desenlace. INTRODUCCION SITUACION Físicamente hay que estar muy en forma si no queremos sufrir demasiado y sobre todo con la cualidad motriz de la resistencia-fuerza al 100%, a pesar de que las distancias a recorrer por el glaciar nos son muy extensas, deberemos de afrontar estos recorridos entre los distintos campos de altura con una duración entre cuatro y siete horas con la mochila a la espalda bien cargada, así como tirando de un trineo sujeto al arnés, en estas condiciones con unos cincuenta o sesenta kilos de peso en nuestro cuerpo deberemos de someternos a unas temperaturas extremas, tanto de frío como de calor y a unos desniveles verdaderamente considerables, al documentarnos sobre esta expedición con otros compañeros alpinistas y predecesores en ascender esta montaña argumentaban que al introducirse en este glaciar es como si entráramos en una nevera, bien después de haber estado viviendo en aquellas tierras unos días, indicar que no es una nevera si no un congelador y si le sumamos las corrientes de viento reinantes en la zona, parecidas al cierzo que recorre nuestro valle del Ebro, la sensación térmica se puede imaginar uno donde comienza pero no donde termina.
La cuestión psicológica y motivación también son determinantes, no es una montaña donde uno se pueda relajar, donde pasear disfrutando de las vistas, donde planificar la expedición con papel y bolígrafo, en esta expedición siempre estaremos en alerta, una posible caída en cualquiera de las cientos de grietas existentes cuando tomamos una foto o realizamos nuestras necesidades, una alud que se desprenda de cualquier montaña anexa a nuestro recorrido o incluso en las zonas de campamentos y en horario nocturno, unas nevadas de un metro e incluso metro y medio que cubren en su totalidad toda la tienda, pudiendo quedar atrapados o morir por asfixia sin darnos cuenta cuando MATERIALES Y ACLIMATACION
En relación a los frontales de luz y la latitud de la zona no anochece en las 24 h. del día, así que no es preciso llevar frontal y cargar con el peso del mismo, se ve muy bien. El termo que se emplea en la mayoría de expediciones, aunque parezca una controversia, no se suele utilizar, cuando uno necesita tomar líquidos calientes, se procede a calentarlos mediante el hornillo o sistema que llevemos, el resto de líquidos se ingieren a temperatura normal, debiendo de tener en cuenta que las cantimploras deben de dormir en el interior del saco con nosotros y por el día estar protegida con un aislante térmico y en el interior de la mochila para evitar su congelación. Sobre los guantes, finos, normales de montaña y manoplas de calor con cubre manoplas.
Sobre el asunto de esquís o raquetas de nieve, recomiendo esquís, pero su uso no es al 100%, las raquetas también son muy adecuadas, pero tanto el uso de un sistema o el otro depende del estado del glaciar, nosotros salvo la primera jornada y segunda que fuimos con raquetas, el resto de la expedición transitamos con los crampones, debido a que estaba todo helado y las personas que decidían progresar con esquís o raquetas tenían verdaderos problemas, teniendo que cargar con ellos sobre los trineos o a sus espaldas, hacer constar que a la bajada los que portaban esquís bajaban a un ritmo mucho mayor y sin demasiado desgaste físico, eso cuando no había niebla, hielo o un metro de nieve recién caída. La posibilidad de comprar material en Anchorage es correcta, encontrando la tienda de AMH,
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, donde tiene de todo y varios modelos de cada cosa, destacando que algunos precios son similares a Europa y en otros productos, a un tercio del precio que nos ponen por aquí en España, respecto a alquilar, sobre lo Con la alimentación no hay problema, en Anchorage hay varios supermercados donde podemos encontrar de todo y todo lo que se os ocurra, también de camino a Talkeetna hay algunas grandes superficies con supermercados de gran calidad y variedad. En relación al resto de materiales de abrigo y protección comentar que portamos lo clásico en este tipo de expediciones, debiendo de tener en cuenta que aquí no hay porteadores ni mulas, a la hora de hacer la mochila hay que medir al milímetro cada cosa que vayamos a llevar, evitando portar cosas inútiles que pesan y al final no utilizamos. DESARROLLO DE LA EXPEDICION Dentro de la logística e intendencia, el Mckinley ha sido todo un reto para nosotros, no solo por las cuestiones alpinísticas, sino por la planificación previa a la misma. El gélido mundo de Alaska nos atrajo desde un principio, aunque ya teníamos conocimiento de las adversidades en las que nos íbamos a encontrar. Salimos de Madrid vía Chicago y llegada Anchorage, Alaska, U.S.A, la ciudad más grande de Alaska, donde realizamos las últimas compras y conocimos a Lori, responsable del Bed & Breakfast, donde nos sentimos como en nuestra propia casa, recibiendo un trato exquisito tanto en cualquier gestión que precisamos como de convivencia. Nuestro segundo destino fue el municipio de Talkeetna, donde tuvimos que gestionar los permisos de entrada al parque de Denali, solicitados a través de Internet unos dos meses antes, oficina de los Ranger, pago de tasas unos 200 $, recoger bidón inodoro para los excrementos, etc., así como ser informados de las normativas reguladoras del parque, visionado de un video y características de la seguridad en el parque.
Seguidamente cargamos los equipajes a bordo de la avioneta, subiendo Joaquín y el que suscribe como únicos pasajeros, en menos de cuarenta y cinco minutos, aterrizamos sobre la pista de nieve del Base Camp, glaciar de Talkeetna, nada más aterrizar nos pusimos en contacto con Lisa, la encargada de la oficina de los Ranger en el Base Camp, fichas de personas, partes metereológicos , coordinar rescates y gestión de datos. El vuelo hasta el glaciar había sido muy tranquilo si bien destacar la gran belleza de estas montañas y la naturaleza viva que se puede sentir al mirar hacia estos espacios naturales.
A continuación comenzamos a andar hasta el Camp 1, nuestra primera jornada nos costo unas 4º30', habiendo ascendido de 2.200 mts. de altitud a 2.390 mts., recorriendo una distancia de unos siete km., zona muy comprometida por la gran cantidad de grietas en el glaciar y el alto riesgo de caída en las mismas, también destacar que las dos primeras horas el cielo permaneció despejado, para cerrarse a través de un mar de nueves y niebla, donde nos aguardaba un viento gélido y una caída de temperaturas. A la llegada a los campos, debíamos de sondear la zona de colocación de la tienda, balizar la zona segura, buscar un lugar al resguardo del aire o levantar una pared de ladrillos de nieve, montar la tienda, acondicionar el interior, derretir nieve, preparar la hidratación y alimentos, por último comentar y hablar de la estrategia a seguir al día siguiente, así mismo preparar el siguiente depósito para proveer alimentos y gas a nuestra vuelta por este campo, así día tras día en los distintos campos, salvo En nuestra segunda etapa, nos dirigimos del Camp 1, al Camp 2 y 1/2, esta estrategia fue motivada por que en el campo dos hay riesgo de avalanchas y así mismo es una zona de fuertes vientos, casi todos los equipos realizan la jornada hasta el Camp 3, si bien en este campo parece una ciudad de la gran cantidad de tiendas y parcelas existentes, así que ni en uno ni en el otro, nos quedamos un poco antes del Camp 3, en un paraje precioso y a una hora andando del campo mencionado, lugar donde estuvimos casi solos y donde realizamos un depósito más amplio, dejando los trineos, las raquetas y los víveres precisos para nuestra vuelta. Ascendimos hasta una cota de 3.070 mts, el tiempo de recorrido de 5º 15'. En este mismo punto y al día siguiente hicimos un porteo al Medical Camp, subiendo tienda, comida y material, dejamos todo instalado para subir al día siguiente después de haber dormido una noche más en el anterior Campo, el descenso desde el Medical Camp hasta nuestro campamento nos llevó una hora y cuarenta minutos de bajada, sin peso ni trineos, etc., habiendo superado un desnivel desde los 3.070 mts. a los 4.330 mts. del Medical Camp.
Una vez en este campo, procedimos a montar tienda y seguir el ritual diario de todos los campos anteriores, nuestro objetivo era aclimatar y esperar una ventana de buen tiempo que nos permitiera dirigirnos a la Ante estas previsiones y después de permanecer en el High Camp varios días, decidimos volver a bajar al Medical Camp para no desgastarnos demasiado en altura y poder tener la oportunidad de otro intento a cima. Nuestra estancia en este campo fue a peor debido al empeoramiento del tiempo, el cual no nos perdonó ni un solo día, así que al final y haciendo un recuento de días y posibilidades, tomamos la decisión de posponer nuestra ascensión a otro año, cuando las condiciones sean más propicias.
En conclusión, cuando uno finaliza una expedición y no ha conseguido la cima, le queda un pequeño resquemor en el sentido de no haber dado todo lo que uno puede, pero en esta ocasión puedo hablar por parte de los dos integrantes que nos quedamos más que orgullosos y satisfechos de los días vividos y luchados, habiendo entregado todo lo que teníamos físicamente, técnicamente y psicológicamente, también nos sentimos muy afortunados de haber conocido a varios equipos de alpinistas Canadienses y otros Madrileños, destacando en estos lugares ese espíritu de compañerismo y fraternidad entre todos los alpinistas, por todo ello a esta montaña y a sus glaciares no les decimos a dios, si no hasta pronto. Lorenzo Pueyo Sénder. |